Los Tres Tipos de Enlaces Químicos
¿Te has preguntado por qué el diamante es tan duro mientras que el sodio es tan blando que puedes cortarlo con un cuchillo? Todo depende del enlace químico que mantiene unidos sus átomos.
En el enlace iónico, los átomos juegan al "intercambio de electrones": uno los pierde (se vuelve catión +) y otro los gana (se vuelve anión -). Como polos opuestos de un imán, se atraen fuertemente y forman cristales sólidos como la sal de cocina. Por eso estas sustancias tienen puntos de fusión altísimos.
El enlace covalente es más como "compartir": los átomos comparten electrones para formar moléculas. Pueden compartir un par (enlace simple), dos pares (doble) o tres pares (triple). Estas sustancias pueden ser gases, líquidos o sólidos, y generalmente se funden más fácilmente que las iónicas.
En el enlace metálico tienes un "mar de electrones" móviles que rodea a los átomos metálicos. Esta libertad de movimiento de los electrones explica por qué los metales conducen electricidad y se pueden moldear sin romperse.
¡Dato curioso! Las propiedades que observas en los materiales (dureza, conductividad, maleabilidad) dependen directamente del tipo de enlace que tienen sus átomos.





























