Modernismo y Generación del 98: Dos Caminos Diferentes
¿Te imaginas vivir en una época donde todo tu país está en crisis? Eso es exactamente lo que pasó en España a finales del siglo XIX, y los escritores decidieron actuar.
El Modernismo llegó desde Latinoamérica de la mano de Rubén Darío y representaba la evasión de la realidad. Los poetas modernistas se veían como una aristocracia del espíritu y vivían de forma bohemia, buscando la belleza absoluta en lugares exóticos y épocas pasadas.
La poesía modernista se caracterizaba por su musicalidad extraordinaria, usando versos de arte mayor, estrofas nuevas y un léxico riquísimo. Empleaban figuras como las aliteraciones y sinestesias para crear sonoridad. Antonio Machado con Soledades y Juan Ramón Jiménez con Arias tristes siguieron este camino, junto con las famosas Sonatas de Valle-Inclán en prosa.
¡Dato curioso! Los modernistas creían que el arte debía ser bello por encima de todo, sin importar los problemas sociales del momento.
Mientras tanto, la Generación del 98 eligió el camino opuesto: la crítica directa. Estos escritores querían encontrar la esencia de España y reflexionar sobre el destino del ser humano, centrándose en temas como el paisaje castellano y la intrahistoria del país.



