La crisis de Carlos IV y el gobierno de Godoy
¿Te imaginas que tu país tuviera que elegir entre dos potencias europeas en guerra? Eso es exactamente lo que le pasó a España a finales del siglo XVIII. Carlos IV llegó al trono en 1788, pero enseguida delegó el poder en Manuel Godoy, un militar sin experiencia que tomó decisiones desastrosas.
Cuando estalló la Revolución Francesa en 1789, España se asustó muchísimo. Las ideas revolucionarias podían extenderse y amenazar la monarquía española. Por eso, cuando ejecutaron a Luis XVI (que era pariente de Carlos IV), España declaró la guerra a Francia en 1793.
La cosa salió mal: España perdió la Guerra de los Pirineos y tuvo que firmar la Paz de Basilea en 1795, convirtiéndose en aliada de Francia. Esto llevó a más conflictos, como la Guerra de las Naranjas contra Portugal y, lo peor de todo, la batalla de Trafalgar en 1805, donde la armada española fue destrozada por los británicos.
Dato clave: La derrota en Trafalgar dejó a España sin flota y en bancarrota, preparando el terreno para la crisis que vendría.






