Los Primeros Habitantes: De las Cuevas a los Poblados
Imagínate vivir hace más de un millón de años en las cuevas de Atapuerca. El Homo Antecessor ya caminaba por la península, siendo nómada y sobreviviendo gracias a la caza y la recolección. Las famosas pinturas rupestres de Altamira no eran solo arte: tenían un significado mágico y religioso que aún hoy nos fascina.
Todo cambió hacia el 5000 a.C. con la llegada del Neolítico. Los habitantes abandonaron la vida nómada y se volvieron sedentarios gracias a la agricultura y ganadería. Aparecieron los primeros asentamientos permanentes, la cerámica y una organización social más compleja.
¡Dato curioso! Las pinturas de Valltorta muestran escenas de danzas y rituales, como si fuera el Instagram de la prehistoria.
Durante el primer milenio a.C., la península se llenó de diversidad cultural. Los íberos dominaban la costa este con poblados fortificados y una economía desarrollada. Los celtas controlaban el interior con sus castros y trabajos en hierro. Los fenicios llegaron buscando metales y fundaron Cádiz, mientras que los griegos establecieron Ampurias. Tartessos se convirtió en una cultura próspera gracias al comercio de metales.








