Crisis y Transformaciones en la Baja Edad Media
Los siglos XIV y XV fueron una montaña rusa brutal para los reinos peninsulares. Imagínate vivir en una época donde las crisis alimentarias por malas cosechas se combinaban con la llegada de la Peste Negra en 1348, que arrasó con un tercio de la población europea.
Castilla no se libró de este caos. El siglo XIV trajo una guerra civil épica entre Pedro I y Enrique de Trastámara, que terminó cambiando toda la dinastía real gracias a las famosas "mercedes enriqueñas" - básicamente, Enrique compró el apoyo de los nobles castellanos con tierras y privilegios. Este cambio de poder desató persecuciones contra los judíos y tensiones que duraron décadas.
Por su parte, Aragón empezó el siglo XIV como una potencia mediterránea en plena expansión comercial. Pero la segunda mitad del siglo les pegó duro: peste, crisis económica y tensiones sociales los pusieron contra las cuerdas. Cataluña lo tuvo especialmente crudo, con conflictos que se alargaron hasta el siglo XV.
¡Dato curioso! La Peste Negra llegó a la península a través del comercio mediterráneo - el mismo que había hecho próspero a Aragón se convirtió en su pesadilla.
Las tensiones sociales explotaron por todos lados. Los nobles, desesperados por mantener sus ingresos, apretaron las tuercas a los campesinos. En Castilla subieron los precios de los arrendamientos, mientras que en Cataluña aparecieron los "malos usos" - impuestos abusivos que trataban a los campesinos como siervos.



