Crisis de la monarquía borbónica y Guerra de la Independencia
El ascenso de Napoleón Bonaparte y su proyecto de federación europea afectaron directamente a España. Tras el desastre de Trafalgar (1805), que arruinó la flota española, Napoleón firmó con Carlos IV el Tratado de Fontainebleau, que facilitó la entrada de tropas francesas con el pretexto de repartir Portugal.
La crisis interna española se agravó con el enfrentamiento entre los partidarios del ministro Godoy y el príncipe Fernando. Esta tensión estalló en el Motín de Aranjuez (1808), donde se forzó la abdicación de Carlos IV a favor de su hijo. Napoleón aprovechó hábilmente esta crisis dinástica para convocar a padre e hijo en Bayona, donde ambos abdicaron y cedieron el trono a José Bonaparte.
La presencia de tropas francesas generó una creciente tensión que culminó en el Levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid. Esta rebelión popular, que dejó 405 muertos, marcó el inicio de la Guerra de Independencia. La resistencia se organizó a través de Juntas Provinciales que emergieron espontáneamente para liderar la lucha contra los invasores.
💡 ¿Sabías que? La Guerra de Independencia no fue solo un conflicto militar, sino el catalizador que permitió introducir las primeras ideas liberales en España, cuestionando las estructuras del Antiguo Régimen.







































