El Antiguo Régimen: Una Sociedad de Privilegios
Imagínate un mundo donde tu clase social al nacer determinaba toda tu vida. El Antiguo Régimen del siglo XVIII funcionaba exactamente así, con una sociedad estamental dividida en tres grupos cerrados.
La nobleza se llevaba la mejor parte: no pagaban impuestos, tenían leyes especiales y controlaban los mejores puestos del gobierno y el ejército. Los nobles ricos vivían de lujo con sus grandes propiedades, mientras que los nobles pobres intentaban casarse con burgueses adinerados para mejorar su situación.
El clero también tenía privilegios similares. Los obispos y arzobispos (generalmente hijos de nobles) vivían muy bien, pero los curas de pueblo procedían del pueblo llano y tenían una vida mucho más modesta.
¡Dato curioso! En el Antiguo Régimen, si nacías campesino, morías campesino. No había ascensor social como hoy en día.










