La vuelta al absolutismo tras Napoleón
Después de derrotar a Napoleón, las grandes potencias europeas se reunieron en el Congreso de Viena para restaurar el orden anterior. Reino Unido, Austria, Prusia y Rusia decidieron devolver el poder a los monarcas absolutistas que Napoleón había destronado.
Estas potencias crearon un sistema de vigilancia mutua: se autorizaron a intervenir en cualquier país amenazado por una revolución. Básicamente, si veían que en algún lugar se gestaba un movimiento liberal, podían enviar tropas para sofocarlo.
También redibujaron el mapa político de Europa, obligando a Francia a volver a sus fronteras de 1791 y repartiéndose territorios como si fueran cartas de una baraja. Para reforzar este control, formaron dos alianzas: la Santa Alianza (Austria, Prusia y Rusia) y la Cuádruple Alianza (que incluía también a Reino Unido).
¡Ojo! Aunque intentaron restaurar el pasado, las ideas revolucionarias ya habían echado raíces y pronto estallarían con más fuerza.




