El Antiguo Régimen en Crisis
Imagínate vivir en una sociedad donde tu destino estaba marcado desde que nacías. Eso era exactamente lo que pasaba en el Antiguo Régimen, ese sistema económico, político y social parecido al feudalismo que dominaba Europa en el siglo XVIII.
La economía era básicamente rural y las tierras no se podían comprar ni vender libremente. Los campesinos trabajaban tierras que pertenecían a nobles y al clero, y tenían que pagarles impuestos o parte de sus cosechas, además del famoso diezmo del 10% a la Iglesia.
La sociedad se dividía en privilegiados (nobleza y clero) que tenían todos los buenos puestos y no pagaban impuestos, y el resto (el tercer estado) que incluía desde campesinos hasta burgueses. El poder político estaba en manos de monarquías absolutas donde el rey recibía su autoridad directamente de Dios, como Luis XIV de Francia, el famoso "Rey Sol".
¡Ojo al dato! La burguesía empezó a reclamar participación en el gobierno basándose en méritos propios, no en el linaje familiar.









