El Nazismo Alemán: La Versión Más Extrema
Alemania vivió una situación aún más dramática que Italia. Después de perder la Primera Guerra Mundial, se creó la República de Weimar, una democracia que nació ya con problemas enormes. Imagínate: tenía que hacer frente tanto a los comunistas como a los grupos de extrema derecha, y encima llegó la crisis del 29 que dejó a millones de alemanes en paro.
Adolf Hitler era el líder de la extrema derecha alemana, y su ideología era aún más radical que la de Mussolini. El nazismo incluía todas las características del fascismo italiano, pero añadía elementos mucho más peligrosos: el racismo extremo basado en el odio a los judíos, la creencia en la superioridad de la raza aria, y la teoría del espacio vital que justificaba la conquista de otros territorios.
En 1933, Hitler llegó al poder como canciller y rápidamente se deshizo de toda oposición. Ilegalizó todos los partidos y sindicatos, y hasta eliminó a los rivales dentro de su propio partido en "La noche de los cuchillos largos". Su obsesión con la "pureza racial" le llevó a ordenar el asesinato de enfermos, discapacitados, homosexuales y, por supuesto, judíos.
💡 Punto importante: Hitler consiguió reducir el paro y reactivar la economía alemana, pero solo a través del rearme militar y preparándose para la guerra, lo que demostraba que su sistema era insostenible a largo plazo.
Para superar la crisis económica, Hitler impuso la autarquía (autosuficiencia económica), grandes obras públicas y el rearme masivo. Aunque logró el pleno empleo, todo dependía de la expansión militar hacia otros países, lo que inevitablemente conduciría a una nueva guerra mundial.