El Dogma Central y la Transcripción
El dogma central de la biología molecular es como la receta maestra de la vida: el ADN copia parte de su información para crear ARNm (transcripción), y luego los ribosomas usan ese ARNm para fabricar proteínas (traducción). Francis Crick lo formuló así de simple, aunque los retrovirus nos demuestran que hay excepciones interesantes.
La transcripción es el primer paso crucial donde el ADN "fotocopia" su mensaje al ARN. La enzima estrella aquí es la ARN polimerasa, que funciona como una impresora molecular leyendo el ADN en dirección 3'→5' y construyendo ARN en sentido 5'→3'. Es más rápida que la replicación del ADN, pero también comete más errores (aunque no pasa nada porque estos errores no se heredan).
En células procariotas todo es más sencillo: una sola ARN polimerasa hace todo el trabajo. Se ayuda del factor sigma para encontrar la región promotora (rica en timina y adenina) y del factor rho para saber cuándo parar.
Las células eucariotas son más sofisticadas con tres ARN polimerasas especializadas: la I transcribe ARNr, la II se encarga del ARNm, y la III produce ARNt. Además, añaden una "caperuza" al extremo 5' y una cola poli-A al 3' para proteger el mensaje.
¡Dato curioso! Los errores en la transcripción son más tolerables que en la replicación porque no se pasan a la descendencia.





























