Literatura del siglo XV: El gran cambio
El siglo XV fue como estar en una encrucijada histórica. España mantenía tradiciones medievales mientras abrazaba ideas nuevas que anunciarían el Renacimiento.
En prosa triunfaron dos géneros que enganchaban a los lectores de la época. Los libros de caballerías, como el famoso Amadís de Gaula, narraban aventuras épicas de caballeros valientes. Por otro lado, la novela sentimental (como Cárcel de amor) contaba historias de amor cortés con finales trágicos, normalmente escritas en formato de cartas.
El teatro también despegó con Juan del Encina, quien creó obras protagonizadas por pastores que hablaban de forma rústica. Pero la joya de la corona fue La Celestina, la obra dramática más importante del periodo.
💡 Dato curioso: Las novelas sentimentales del XV fueron los antepasados de nuestras actuales series románticas: amor imposible, nobles apasionados y finales que te rompen el corazón.
El romancero: cuando la poesía se hizo viral
Imagínate que en el siglo XV no existían las redes sociales, pero los romances funcionaban como contenido viral de la época. Estos poemas épico-líricos se cantaban y se transmitían de boca en boca hasta llegar a las cortes.
Existían dos tipos principales: el romancero viejo (anónimo y medieval) y el romancero nuevo (escrito por poetas cultos posteriores). Su origen viene de la fragmentación de grandes poemas épicos medievales.
Los temas eran variados: romances épicos sobre héroes como el Cid, históricos sobre eventos recientes, líricos centrados en el amor, y otros sobre temas bíblicos. Su estructura era sencilla pero efectiva: versos octosílabos con rima asonante en los pares.
📝 Para el examen: Los romances usan arcaísmos, diálogos, repeticiones y llamadas al público porque venían de la tradición oral.





