Las Coplas de Jorge Manrique y los romances
Las Coplas a la muerte de su padre son una obra maestra que maneja tres temas fundamentales. El triunfo de la muerte se presenta sin terror medieval, sino con serenidad cristiana como puerta a la eternidad. La Fortuna aparece como esa mujer caprichosa con su rueda que reparte alegrías y desgracias sin criterio. La fama se entiende como una vida intermedia entre lo terrenal y lo eterno.
La métrica es genial: cuarenta coplas de pie quebrado (ahora llamadas manriqueñas) con esquema 8a, 8b, 4c, 8a, 8b, 4c, 8d, 8e, 4f, 8d, 8e, 4f. La estructura va de lo general a lo particular: primero reflexión universal sobre la muerte, luego ejemplos históricos con el tópico ubi sunt? (¿dónde están?), y finalmente la individualización en don Rodrigo.
El estilo es sencillo pero profundo, usando metáforas como la vida-río, paralelismos vida/muerte e interrogaciones retóricas. Manrique consigue que algo tan grave suene natural y emotivo.
Los romances son octosílabos con rima asonante en versos pares 8−,8a,8−,8a.... Son lírico-épicos: cuentan historias con recursos expresivos y épicos. Su carácter fragmentario los hace misteriosos, como si fueran pedazos de relatos más largos.
Menéndez Pidal defendía que los romances viejos procedían de cantares de gesta fragmentados, mientras otros los consideran creación lírica tradicional. Los romances nuevos son imitaciones cultas del siglo XVI en adelante.
💡 Truco de examen: Los tres temas de las Coplas (muerte, fortuna, fama) aparecen constantemente en preguntas.