El antropocentrismo y sus manifestaciones
El antropocentrismo renacentista fue indisociable de ciertos fenómenos característicos del período, como el desarrollo de la ciencia, una nueva concepción del ser humano sobre sí mismo, su vida y su relación con Dios, y las transformaciones sociales que marcaron el tránsito de la Edad Media al Renacimiento.
El desarrollo científico se vio impulsado por el interés en la naturaleza y la confianza en el ser humano, lo que llevó a avances significativos en astronomía, medicina y cartografía. El descubrimiento de América y la apertura de nuevas rutas comerciales también contribuyeron a este progreso.
La conciencia individual se despertó, descubriéndose el "yo" como protagonista de una vida propia, caracterizada por un mundo interior y una visión singular de la realidad. Esto se reflejó en el carácter introspectivo de la poesía petrarquista y en el desarrollo del ensayo como nuevo género literario.
Ejemplo: Michel de Montaigne fue pionero en el género del ensayo, presentando razonadamente su punto de vista sobre diversos asuntos y explorando la subjetividad humana.
Vocabulario: El tópico carpe diem es una incitación al disfrute del presente mientras dure la juventud y la belleza, reflejando la nueva actitud renacentista hacia la vida y la felicidad terrenal.





































