Los partidos políticos y la dinámica del poder
¿Te imaginas un país donde solo los ricos pueden votar y el ejército decide quién gobierna? Así funcionaba la España de Isabel II, dividida entre diferentes corrientes liberales que luchaban por el poder.
Los moderados tenían el apoyo de la corona y defendían que el poder debía compartirse entre el rey y las Cortes. Querían un sufragio muy restrictivo y representaban a la alta burguesía, aristocracia y militares de alto rango. En cambio, los progresistas creían en la soberanía nacional plena y defendían un sufragio menos restrictivo, junto con la libertad de prensa y las milicias nacionales.
Más tarde aparecieron otros partidos: el Partido Demócrata (1849), formado por los progresistas más radicales que pedían el sufragio universal masculino, y la Unión Liberal de O'Donnell, que intentaba unir a moderados y progresistas descontentos.
💡 Recuerda: Los progresistas solo podían llegar al poder through revueltas y pronunciamientos militares, ya que el sistema electoral los excluía.








