El bienio progresista y los últimos años (1854-1868)
La Vicalvarada triunfó gracias al Manifiesto de Manzanares, que prometía más libertades y reformas. Espartero y O'Donnell formaron gobierno y restauraron la Constitución de 1837 mientras redactaban una nueva (que nunca se aprobó, por eso se llama "non nata").
La reforma más importante fue la segunda desamortización de Pascual Madoz (1855), que afectó tanto a bienes civiles como religiosos para financiar el ferrocarril. También se aprobó la Ley General de Ferrocarriles, reforzando la red radial con centro en Madrid.
Tras la ruptura entre Espartero y O'Donnell, siguieron años de inestabilidad con gobiernos moderados y de la Unión Liberal. Destaca la Ley Moyano (1857) de instrucción pública, que organizó definitivamente el sistema educativo español.
El gobierno de la Unión Liberal (1858-63) se caracterizó por una política exterior agresiva con guerras en Marruecos, Cochinchina y México. Sin embargo, la corrupción creció y el proyecto perdió credibilidad.
💡 Final del reinado: Los escándalos de corrupción y el desprestigio de Isabel II llevaron al Pacto de Ostende (1866), donde progresistas y demócratas se aliaron para derrocarla mediante una revolución que prometía, por primera vez, sufragio universal.