Los orígenes del conflicto: Fernando VII y la sucesión
Todo empezó con un problema de herencia real que dividiría España durante décadas. Cuando Fernando VII murió en 1833, dejó a su hija Isabel de solo 3 años como heredera, pero su hermano Carlos reclamó el trono basándose en la antigua Ley Sálica que impedía reinar a las mujeres.
Fernando VII había anulado esta ley con la Pragmática Sanción en 1830, anticipándose al nacimiento de una hija. Los "sucesos de la Granja" de 1832 fueron un intento fallido de los absolutistas para que el rey revocara esta decisión.
Al morir el rey, Carlos publicó el Manifiesto de Abrantes reclamando ser el legítimo rey Carlos V. Mientras tanto, la reina María Cristina asumió la regencia de Isabel y se alió con los liberales, quienes le garantizaron proteger los derechos de su hija.
💡 Dato clave: Este conflicto sucesorio no era solo dinástico - enfrentaba dos visiones completamente opuestas: el absolutismo carlista contra el liberalismo isabelino.































