Hispania Romana: Tres Siglos de Conquista
La conquista romana fue un proceso épico que duró tres siglos. Comenzó en el 218 a.C. durante la Segunda Guerra Púnica, ocupando la franja mediterránea. La segunda fase enfrentó resistencias heroicas como las guerras de los lusitanos y celtíberas. Finalmente, entre 83-19 a.C., Roma sometió a astures y cántabros, completando la conquista.
La romanización transformó para siempre la península. No fue solo una imposición militar, sino un proceso gradual donde los pueblos ibéricos adoptaron voluntariamente la cultura romana. Las ciudades, el ejército y la concesión de ciudadanía facilitaron esta integración.
La sociedad romana se dividía en libres y esclavos. Los libres incluían ciudadanos romanos (nobleza y plebe), no ciudadanos y libertos. La economía se basaba en agricultura, ganadería y comercio, pero en el siglo III entró en crisis, causando la ruralización.
Clave para el examen: La romanización no eliminó las culturas ibéricas, sino que las fusionó con la romana.
La Monarquía Visigoda: El Reino que Precedió a Al-Ándalus
Tras la caída del Imperio Romano, los visigodos crearon un reino que duró del siglo V al 711 d.C. Su historia comenzó cuando Roma los envió para expulsar a vándalos, alanos y suevos que habían invadido en el 409.
Después de ser derrotados por los francos en la Batalla de Vouillé (507), los visigodos establecieron el Reino de Toledo. Leovigildo y Suintila lograron el control total del territorio.
El rey visigodo se apoyaba en tres instituciones clave: el Aula Regia (órgano consultivo), el Officium Palatinum (nobles al servicio del rey) y los Concilios de Toledo asambleaspolıˊtico−religiosas. La sociedad inicialmente estaba dividida entre visigodos e hispanorromanos, pero se unificó gracias a matrimonios mixtos, la conversión al catolicismo y el Liber Ludiciorum.
Las luchas por la sucesión debilitaron el reino, facilitando que en el 711 los musulmanes derrotaran al rey Rodrigo en Guadalete, terminando así la monarquía visigoda.
Punto importante: El Tercer Concilio de Toledo (589) unificó religiosamente el reino al convertir a los visigodos del arrianismo al catolicismo.