La Segunda Revolución Industrial: Causas y Orígenes
¿Sabías que las crisis económicas pueden generar los cambios más revolucionarios? Eso es exactamente lo que pasó en el siglo XIX.
Durante la mayor parte del siglo XIX, Europa vivió una época dorada gracias a la Primera Revolución Industrial. La producción agraria e industrial creció muchísimo, el comercio se expandió por todo el mundo y, en general, la economía prosperó. Sin embargo, cada cierto tiempo aparecían crisis cíclicas (1816, 1825, 1836, 1848, 1857, 1866) causadas por superproducción: se fabricaba tanto que no se podía vender todo.
Pero en 1873 llegó una crisis diferente. La "Gran Depresión" de 1873 fue mucho más intensa y duró hasta 1896. Los precios se desplomaron, muchas empresas quebraron y el paro aumentó dramáticamente. Esta situación desesperada obligó a las empresas supervivientes a reinventarse completamente.
¡Dato curioso! Las crisis del capitalismo funcionaban como un "reseteo" del sistema: destruían el exceso y permitían volver a crecer.
Para sobrevivir, las empresas necesitaban dos cosas urgentemente: reducir costes para competir mejor y crear productos nuevos que la gente quisiera comprar. Estos dos objetivos fueron el motor de la Segunda Revolución Industrial.



