La independencia de Estados Unidos
Imagínate vivir bajo el control de un país que está al otro lado del océano y que te cobra impuestos sin preguntarte tu opinión. Exactamente eso les pasó a las trece colonias británicas en América del Norte durante el siglo XVIII.
La difusión de las ideas liberales fue clave para inspirar la revolución. Los colonos conocían conceptos como la soberanía nacional y la separación de poderes, que les dieron las herramientas intelectuales para luchar por su libertad. Las restricciones económicas británicas limitaban tanto la producción como el comercio colonial para favorecer los intereses de Gran Bretaña.
El problema más grave era la falta de representación parlamentaria. Los colonos rechazaban pagar impuestos porque no podían elegir diputados al parlamento inglés - de ahí el famoso lema "no taxation without representation". El proceso de independencia comenzó en 1773 con el Motín del Té en Boston y culminó en 1776 con la Declaración de Independencia firmada el 4 de julio.
¡Dato curioso! La guerra duró hasta 1783, y España y Francia ayudaron a los colonos porque querían debilitar a Gran Bretaña. Las victorias decisivas fueron en Saratoga (1778) y Yorktown (1781).









