La Caída del Imperio Romano de Occidente
Imagínate que el imperio más grande de Europa se desmorona en pedazos. Eso es exactamente lo que pasó con Roma en el siglo V. La crisis del siglo III había debilitado tanto el imperio que ya no podía defenderse de sus enemigos.
Las invasiones bárbaras fueron el golpe final. Pueblos como los hunos y los germanos presionaban las fronteras romanas buscando nuevas tierras. En el 395 d.C., el emperador Teodosio dividió el imperio en dos partes: Occidente (con capital en Roma) y Oriente (con capital en Constantinopla).
El final llegó en el 476 d.C. cuando Odoacro depuso al último emperador romano de Occidente. Mientras que la parte occidental desapareció, la oriental se transformó en el Imperio Bizantino que duró hasta 1453.
¡Dato curioso! De esta fragmentación nacieron nuevos idiomas (del latín), nuevas leyes y nuevos reinos independientes como el de los visigodos, francos y ostrogodos.




