Características del Antiguo Régimen
El Antiguo Régimen era básicamente todo lo opuesto a lo que conocemos hoy: una estructura social, económica y política súper rígida que caracterizaba las monarquías europeas. Imagínate un mundo donde tu destino dependía completamente de dónde nacieras.
Este sistema se basaba en tres pilares fundamentales que lo mantenían funcionando. Primero, una economía basada en la agricultura donde la mayoría trabajaba la tierra que ni siquiera les pertenecía. El campesinado representaba entre el 80% y 95% de la población total.
La vida del campesinado era durísima, especialmente en Europa central donde su situación se parecía a la esclavitud. En Europa occidental y mediterránea las cosas mejoraban un poco, pero seguían pagando muchísimos impuestos y pasando hambre en años de malas cosechas.
Dato clave: Las tasas de natalidad y mortalidad llegaban al 40% debido a la mala alimentación, falta de higiene y sanidad precaria.
La sociedad estamental dividía a las personas en tres grupos fijos: nobleza, clero y pueblo llano. Lo más injusto era la total desigualdad de derechos y que no podías cambiar de estamento aunque fueras muy inteligente o trabajador.
Los privilegiados (nobleza y clero) no pagaban impuestos, tenían sus propios sistemas judiciales y controlaban entre 2/3 y 3/5 partes de toda la tierra. Mientras tanto, el pueblo llano cargaba con todos los impuestos y trabajos.
Finalmente, la monarquía absoluta concentraba todos los poderes del Estado en una sola persona. El monarca creía que su autoridad procedía directamente de Dios, lo que le daba poder ilimitado sobre sus súbditos. Francia, Austria y Rusia eran ejemplos perfectos de este absolutismo.