Los Sofistas: Todo es relativo
Los sofistas del siglo V a.C. fueron los primeros en poner al ser humano en el centro de la filosofía, dejando atrás las teorías sobre el universo. Pensadores como Protágoras y Gorgias creían que no existía nada permanente ni una verdad objetiva.
La frase más famosa de Protágoras, "el hombre es la medida de todas las cosas", resume perfectamente su filosofía: cada persona percibe la realidad de manera diferente según su experiencia personal. Por ejemplo, un mismo alimento puede saber dulce para ti pero amargo para alguien enfermo.
Para los sofistas, esto significaba que no existe una verdad absoluta, sino que todas las opiniones son válidas. Este relativismo se aplicaba tanto al conocimiento como a la moral: no hay valores universales, solo convenciones sociales (nomos) que los grupos humanos acuerdan seguir.
¡Ojo! Los sofistas más radicales pensaban que en el fondo solo nos mueven el placer y el poder, y que las normas morales van contra nuestra naturaleza.




