Los Orígenes: Del Mito al Logos
La filosofía nació en Grecia en el siglo VI a.C., concretamente en Jonia (Asia Menor). ¿Por qué allí y no en otro sitio? Los griegos tuvieron varias ventajas: estaban en una zona perfecta para el comercio marítimo, lo que les trajo riqueza y contacto con otras culturas.
Además, su religión no tenía libros sagrados rígidos ni una casta sacerdotal poderosa, así que podían cuestionar las cosas libremente. Y algo súper importante: adoptaron el alfabeto fenicio, que les permitía escribir tal como hablaban.
La gran revolución fue pasar del mito al logos. Mientras que los mitos explicaban la naturaleza con dioses antropomórficos e impredecibles, el logos buscaba explicaciones racionales y leyes naturales. En lugar de "Zeus se enfada y truena", empezaron a preguntarse qué causa realmente las tormentas.
El concepto clave que les obsesionaba era la physis (naturaleza), entendida como la totalidad ordenada del cosmos. Su gran pregunta era: ¿cuál es el arché, el principio último de todas las cosas?
¡Ojo al dato! Los pitagóricos fueron los primeros en proponer que las matemáticas son el arché. Para ellos, los números eran la clave para entender y purificar el alma.



