Figuras de repetición
Las figuras de repetición crean ritmo y énfasis repitiendo elementos estratégicamente en diferentes posiciones.
La anáfora repite palabras al principio de versos ("Dime, dime el secreto..."), mientras que la epífora las coloca al final. La anadiplosis conecta versos repitiendo la última palabra del anterior al inicio del siguiente, creando un efecto de cadena.
La epanadiplosis enmarca versos con la misma palabra al principio y al final ("Verde que te quiero verde"). El paralelismo mantiene la misma estructura sintáctica en varios versos, como en Bécquer: "Los suspiros son aire y van al aire, las lágrimas son agua y van al mar..."
El polisíndeton multiplica las conjunciones ("y un río, y un lago, y un puente"), mientras que el asíndeton las elimina completamente ("Acude, corre, vuela, traspasa"). También encontramos la sinestesia que mezcla sentidos ("noticia amarga"), la metonimia que relaciona elementos cercanos, y la sinécdoque que usa la parte por el todo ("quince primaveras" por años).
Clave: Las figuras de repetición son fáciles de reconocer una vez que sabes dónde buscar el elemento repetido.