La Generación del 98 y sus principales novelistas
La Generación del 98 surge en una época dominada por una sensación de rechazo al realismo anterior y una profunda crisis cultural. Estos escritores buscaban nuevas formas de expresión que reflejaran su preocupación por España y la existencia humana.
Miguel de Unamuno revolucionó el género con sus "nivolas", caracterizadas por articular la trama en torno a un personaje central cuya mentalidad es más importante que la acción. Sus obras como Niebla, La tía Tula o San Manuel Bueno, mártir muestran una desnudez narrativa y audacia formal, con máxima presencia del diálogo y ausencia de un hilo argumental previo. Los temas recurrentes son la conciencia trágica de la existencia y la sed de eternidad.
Valle-Inclán desarrolló una trayectoria novelística que evolucionó desde el modernismo inicial (con las Sonatas), pasando por una fase intermedia centrada en la guerra carlista, hasta llegar a su etapa del esperpento con El ruedo ibérico. El esperpento, subgénero dramático que también aplicó a la narrativa, constituye una crítica profunda a la sociedad española mediante la deformación grotesca de la realidad.
💡 El "esperpento" de Valle-Inclán es como mirar a España a través de un espejo deformante: exagera los defectos para que veamos mejor la realidad.





































