Los Temas del Modernismo: Escapismo y Renovación
Los modernistas eran maestros del escapismo porque rechazaban la sociedad vulgar de su época. Como buenos herederos del Romanticismo, sentían una profunda desazón romántica: soledad, melancolía y angustia que se reflejaba en imágenes otoñales y crepusculares.
Su forma de escapar era genial: viajaban en el tiempo hacia pasados legendarios y mundos mitológicos, o en el espacio hacia lugares exóticos y orientales. Este cosmopolitismo los llevó a adorar París, la ciudad que representaba todo lo que buscaban: bohemia, vida nocturna y libertad artística.
El amor y el erotismo aparecían de dos formas completamente opuestas. Por un lado, idealizaban a la mujer como ser inalcanzable, lo que sumía al poeta en profunda tristeza. Por otro, exploraban el erotismo desenfrenado a través de la figura de la mujer fatal, dominadora y lasciva.
La renovación estética fue su gran logro. Enriquecieron el lenguaje poético con recursos musicales (aliteraciones, esdrújulas), sensoriales (sinestesias, adjetivos de color y sonido) y un vocabulario exótico lleno de cultismos, neologismos y arcaísmos.
Recuerda: Los modernistas no solo cambiaron los temas, sino que revolucionaron completamente la forma de escribir poesía.