Crecimiento Demográfico y Desarrollo Urbano
¿Te imaginas que la población mundial casi se duplique en solo 100 años? Eso es exactamente lo que pasó en el siglo XIX: de 900 millones en 1800 a más de 1600 millones en 1900. Europa y América fueron los continentes que más crecieron, aunque Asia seguía teniendo más de la mitad de la población mundial.
Este crecimiento demográfico se debió principalmente a la reducción de la mortalidad. Las guerras y crisis disminuyeron, la dieta mejoró considerablemente y llegaron avances médicos revolucionarios como las vacunas y la anestesia. Mientras tanto, las tasas de natalidad se mantuvieron altas durante gran parte del siglo.
El resultado fue un éxodo rural masivo hacia las ciudades. Los nuevos medios de transporte y las oportunidades laborales atrajeron a millones de personas a urbes como Londres, París y Nueva York. Sin embargo, este crecimiento urbano acelerado trajo problemas serios: hacinamiento insalubre, segregación y desarraigo cultural que las ciudades intentaron solucionar mejorando servicios como alcantarillado y agua potable.
Dato curioso: Entre 1880 y 1930, la esperanza de vida aumentó casi 20 años en los países industrializados gracias a estos avances.









