Napoleón Bonaparte: Del Héroe al Exilio
Tras el caos revolucionario, Francia necesitaba estabilidad, y Napoleón Bonaparte se la dio... a su manera. Su ascenso comenzó con el golpe de Estado de Brumario (1799), estableciendo el Consulado con él como primer cónsul. En 1804 se proclamó emperador, concentrando todo el poder.
Las reformas napoleónicas fueron impresionantes: eliminó los poderes feudales, estableció la soberanía nacional y creó el famoso Código Civil, que consolidó los principios revolucionarios. El Concordato con el Papa (1801) reconcilió a Francia con la Iglesia, mientras que sus reformas sociales crearon nuevas élites basadas en la riqueza y el mérito.
Su política expansionista dominó gran parte de Europa, acabando con las monarquías absolutas. Sin embargo, la máxima expansión en 1812 marcó también el inicio de su declive. La desastrosa invasión de Rusia, donde perdió 350.000 soldados debido al invierno extremo, fue el principio del fin.
El final: Las dificultades en España, la coalición europea de 1813 y la ocupación de París en 1814 llevaron a su destitución y la restauración de los Borbones, cerrando definitivamente la era revolucionaria.