La invasión musulmana y el Califato de Córdoba
¿Te imaginas que en solo unos años todo un reino desapareciera? Eso es exactamente lo que pasó en el año 711 cuando los musulmanes conquistaron la península.
El reino visigodo estaba en crisis total: los nobles no paraban de pelearse por quién sería rey y el ejército se había debilitado muchísimo. Mientras tanto, el islam estaba en plena expansión y había conquistado desde Arabia hasta el norte de África. Aprovechando las luchas internas entre los partidarios de Rodrigo y Witiza, los musulmanes vieron su oportunidad perfecta.
Abderramán III fue quien marcó la diferencia al proclamarse califa de Córdoba en el 929, rompiendo cualquier dependencia con Bagdad. Durante su reinado, Al-Andalus alcanzó su máximo poder: incluso los reinos cristianos del norte tenían que pagarle tributos. Su hijo Al-Hakam II continuó esta política, pero fue Almanzor quien, aprovechándose de la juventud del último califa Hisham II, se hizo con el poder real y llegó hasta a saquear Santiago de Compostela.
💡 Dato curioso: La biblioteca de Córdoba tenía 500.000 libros, convirtiéndola en el centro cultural más importante de Occidente.





































