El Imperio más Grande de la Historia
¿Te imaginas gobernar medio mundo a los 19 años? Eso le pasó a Carlos I, que heredó territorios de sus cuatro abuelos y se convirtió en el hombre más poderoso de Europa. Sus dominios incluían desde Castilla con todas sus colonias americanas hasta Austria, pasando por los Países Bajos y el sur de Italia.
Felipe II heredó todo menos el título de emperador, pero añadió Portugal y las Filipinas al imperio. La pega era que cada territorio tenía sus propias leyes e instituciones, lo que convertía gobernar en una pesadilla logística.
La administración funcionaba con virreyes y gobernadores que representaban al rey en cada zona, conectados a través de diversos Consejos (Castilla, Aragón, Indias...). El gran problema era la hacienda real: mantener ejércitos por toda Europa costaba una fortuna que acabó llevando la monarquía a la bancarrota.
Dato clave: Los privilegiados (nobleza y clero) no pagaban impuestos, así que el peso económico recaía principalmente en Castilla.




