Absolutismo y Liberalismo
El Manifiesto de los Persas (1814) marca el regreso del absolutismo con Fernando VII. Los diputados firmantes defienden que el rey es necesario para mantener el orden social, ya que su legitimidad divina le permite mediar entre nobles y pueblo. Su objetivo principal: derogar la Constitución de 1812 y restaurar las Cortes consultivas.
La Desamortización de Mendizábal (1836) surge por la crisis económica del Estado durante la regencia de María Cristina. Esta medida anticlerical vendió propiedades de la Iglesia y órdenes militares para sanear las cuentas públicas y dinamizar la economía.
La Constitución de 1837 establece un sistema liberal moderado con soberanía compartida entre Isabel II y las Cortes bicamerales. Reconoce derechos como la libertad de imprenta, aunque mantiene el sufragio censitario y declara España como Estado confesional católico.
El Convenio de Vergara (1839) pone fin a la Primera Guerra Carlista. Espartero concede condiciones generosas a los vencidos: revisión de los fueros vascos, mantenimiento de sueldos para los militares carlistas que juren fidelidad a la reina, y retirada honrosa para quienes se nieguen.
Clave para exámenes: Estos textos muestran la tensión entre absolutismo y liberalismo que definió el siglo XIX español.










