Del Antiguo al Nuevo Régimen
Imagínate vivir en un mundo donde tu futuro dependía solo de dónde nacieras, no de tu talento. Eso era el Antiguo Régimen, un sistema que dominó Europa durante siglos hasta que la Revolución Francesa lo cambió todo.
El contraste entre ambos mundos es brutal. En política, pasamos del absolutismo (donde el rey mandaba por "derecho divino") al liberalismo con separación de poderes y soberanía nacional. La sociedad dejó de ser estamental (nobles, clero y pueblo llano fijos de nacimiento) para convertirse en una sociedad de clases basada en el mérito.
Económicamente, la revolución trajo el capitalismo moderno. Adiós a la intervención total del Estado en una economía agraria y artesanal, y hola a la propiedad privada industrial y la ley de oferta y demanda. El pensamiento también cambió radicalmente: las verdades absolutas que no se cuestionaban fueron sustituidas por la Ilustración, donde la razón y el espíritu crítico se convirtieron en las nuevas herramientas para entender el mundo.
💡 Dato clave: Este cambio no fue solo francés - se extendió por toda Europa y América, creando las bases del mundo contemporáneo que conoces hoy.






