Los orígenes de la Revolución Industrial
¿Te imaginas un mundo sin fábricas, sin trenes ni máquinas? Así era el mundo antes del proceso de industrialización que comenzó en el siglo XVIII. Este cambio radical transformó una economía agraria y autosuficiente en una dominada por la industria y el comercio.
La Revolución Industrial nació en Gran Bretaña por varias razones clave. Primero, experimentaron una revolución demográfica: menos gente moría gracias a mejor alimentación, vacunas y higiene, mientras que nacían más niños debido al crecimiento económico. Resultado: más población disponible para trabajar en las fábricas.
Segundo, la revolución agrícola mejoró la producción de alimentos. La rotación cuatrienal, la mecanización del campo, nuevos productos como la patata y el maíz, y el desarrollo de la ganadería produjeron más alimentos para alimentar a más gente.
¡Dato curioso! El aumento de población creó más demanda de productos, lo que impulsó el desarrollo de las fábricas para satisfacer esas necesidades.









