El final del Antiguo Régimen
¿Te imaginas vivir en una sociedad donde tu destino estaba marcado desde el nacimiento? Eso era exactamente lo que pasaba en el Antiguo Régimen del siglo XVIII. Este sistema se basaba en tres pilares fundamentales que determinaban la vida de millones de personas.
La monarquía absoluta concentraba todo el poder en el rey, quien podía decir sin exagerar "El estado soy yo". Mientras tanto, la sociedad estamental dividía a las personas en grupos cerrados: los privilegiados (nobleza y clero) que no pagaban impuestos, y los no privilegiados (el resto) que cargaban con todas las obligaciones fiscales.
La economía se centraba principalmente en la agricultura, aunque la artesanía y el comercio también tenían su importancia. Durante este siglo, el mercantilismo dio paso gradualmente a la fisiocracia, que defendía la agricultura y el libre mercado como fuentes de riqueza.
💡 Dato curioso: El comercio triangular conectaba Europa, África y América, siendo una de las rutas comerciales más lucrativas pero también más crueles de la historia.