Arquitectura Clásica: Columnas y Templos
Las columnas son como los superhéroes de la arquitectura antigua - aguantan todo el peso y además quedan geniales. Tienen tres partes súper fáciles de recordar: el capitel (la corona de arriba), el fuste (el cuerpo central) y la basa (los pies).
Los griegos inventaron dos tipos de columnas chulísimas: las dóricas (sin basa, más sencillas) y las jónicas (más decoradas). Los romanos se pusieron creativos y añadieron tres más: corintias, toscanas y compuestas.
Dependiendo del número de columnas en la fachada, los templos tienen nombres diferentes: dístilo (2), tetrástilo (4), hexástilo (6) u octástilo (8). Si está rodeado completamente de columnas, se llama períptero.
¡Dato curioso! Los arquitectos antiguos ya sabían que más columnas = templo más impresionante.







