Contexto Histórico y Principios Filosóficos
Los siglos XIII y XIV fueron una época de gran esplendor cultural donde la filosofía y la teología se unieron. En este contexto aparece Santo Tomás de Aquino, quien se alejó de San Agustín para crear una síntesis original entre el pensamiento aristotélico y el cristianismo.
Santo Tomás adoptó varios principios aristotélicos clave: el concepto de sustancia y accidente, la teoría del hilemorfismo (materia y forma), el problema del movimiento y la teoría de la causalidad. También mantuvo un enfoque empírico y realista del conocimiento.
Sin embargo, incorporó elementos no aristotélicos que resultarían fundamentales en su filosofía. La distinción entre esencia y existencia se convierte en un pilar central, especialmente importante para entender sus demostraciones sobre Dios.
💡 Dato clave: Esta combinación de Aristóteles con el cristianismo marcó un antes y un después en el pensamiento medieval, alejándose definitivamente del platonismo agustiniano.







