Los orígenes de la física cuántica
Imagínate que todo lo que creías saber sobre cómo funciona la energía resultara estar incompleto. Eso es exactamente lo que les pasó a los científicos de 1900. Tres fenómenos misteriosos los tenían completamente desconcertados.
El primero fue el espectro de emisión del cuerpo negro. Un cuerpo negro es como un emisor perfecto que puede absorber y emitir energía de todas las frecuencias. El problema era que lo que veían en el laboratorio no coincidía para nada con lo que predecían sus teorías.
Max Planck encontró la solución, pero tuvo que hacer algo revolucionario. Propuso que la energía no se intercambia de forma continua, sino en pequeños "paquetes" llamados cuantos. Su fórmula E = hf nos dice que la energía es proporcional a la frecuencia, donde h es la constante de Planck (6,626 × 10⁻³⁴ Js).
¡Curiosidad! Planck llegó a la fórmula correcta usando métodos que después se demostraron incorrectos. A veces en ciencia, el resultado es bueno aunque el camino no sea el esperado.
Lo más alucinante es que la constante de Planck es increíblemente pequeña, por eso no notamos estos "saltos" de energía en nuestro día a día. Solo se hacen evidentes en el mundo de lo microscópico.








