La Ilustración y el Neoclasicismo
La Ilustración del siglo XVIII revolucionó el pensamiento europeo al situar la razón y la ciencia como principales fuentes de conocimiento, rechazando las explicaciones basadas en la religión o la tradición. Los ilustrados defendían la libertad e igualdad de todas las personas, cuestionando los privilegios de la nobleza y el clero.
La educación se consideraba fundamental para crear una sociedad más justa. De este pensamiento nació el Neoclasicismo, la corriente literaria característica de la Ilustración.
Entre los géneros más populares destacó el ensayo, usado para difundir las ideas ilustradas. Autores como Feijoo con su "Teatro crítico universal", Cadalso con "Cartas marruecas" o Jovellanos con su "Informe sobre la ley agraria" fueron representantes clave. También floreció la fábula, relatos breves protagonizados por animales con una moraleja, con Iriarte y Samaniego como principales exponentes.
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