El esperpento: Cuando el teatro se mira en espejos deformantes
El esperpento es el invento más genial de Valle-Inclán. Imagínate un espejo de feria que te deforma la cara: eso mismo hizo él con la realidad española en sus obras teatrales.
Valle-Inclán explicó tres formas de ver el mundo: de rodillas (viendo a los personajes como superiores), en pie (como iguales), o levantándolos en el aire (como inferiores). El esperpento usa la tercera opción para crear una crítica social brutal pero efectiva.
Las características del esperpento son inconfundibles: personajes grotescos que parecen marionetas, ambientes sórdidos (tabernas, burdeles, calles peligrosas), y una deformación sistemática de la realidad que mezcla lo cómico con lo trágico. Los personajes suelen ser borrachos, prostitutas, artistas fracasados y bohemios sin voluntad propia.
La muerte aparece constantemente como personaje fundamental, y Valle-Inclán fusiona formas humanas con animales, creando un mundo que parece una pesadilla pero que refleja la España de su época.
Conexión histórica: Valle-Inclán decía que sus precedentes estéticos eran Quevedo en literatura y Goya en pintura. ¡Menuda tradición española de mostrar lo grotesco!