Características generales y clasificación de los lípidos
¿Alguna vez te has preguntado por qué el aceite flota en el agua? Los lípidos son biomoléculas formadas principalmente por carbono, hidrógeno y oxígeno que tienen propiedades físicas muy particulares.
Estas moléculas son hidrofóbicas (repelen el agua) porque están formadas por cadenas de carbonos unidas entre sí. Por eso flotan en el agua, se disuelven en disolventes como el éter o la acetona, y tienen esa textura grasa característica que conoces bien.
Los lípidos cumplen funciones vitales en tu cuerpo: te dan energía (¡más del doble que los carbohidratos!), forman las membranas celulares que delimitan tus células, actúan como hormonas regulando tu metabolismo, y hasta participan en tu sistema inmune.
¡Dato curioso! Un gramo de grasa te aporta 9 kcal, mientras que un gramo de azúcar solo 3,75 kcal. Por eso tu cuerpo prefiere almacenar energía en forma de grasa.
La clasificación más importante divide los lípidos en saponificables (se pueden hidrolizar) e insaponificables (no se pueden hidrolizar).











