El relieve y los procesos geológicos
El relieve es básicamente todo lo que ves cuando miras el paisaje: montañas, valles, llanuras... Piensa en ello como la "cara" de la Tierra, que está en constante cambio gracias a dos tipos de procesos súper importantes.
Los procesos geológicos internos son como el motor de la Tierra. El magmatismo expulsa roca fundida que se enfría y forma rocas ígneas como el granito. El metamorfismo transforma las rocas existentes cuando aumentan la presión y temperatura (imagínate la pizarra convirtiéndose en lutita). Y la orogénesis construye cordilleras enteras.
Por otro lado, los procesos geológicos externos son como los escultores del paisaje. La meteorización rompe las rocas en trocitos, la erosión las desgasta con viento y agua, y finalmente la sedimentación deposita todos estos fragmentos que, con el tiempo, forman nuevas rocas sedimentarias.
¡Dato curioso! Las rocas están constantemente reciclándose: una roca ígnea puede convertirse en sedimentaria, luego en metamórfica, ¡y vuelta a empezar!





