El fin del Imperio Romano y el nacimiento de Bizancio
El año 476 d.C. marcó el fin del Imperio Romano de Occidente, quedando dividido en dos partes. La zona occidental fue invadida por pueblos germánicos como visigodos y francos, mientras que en oriente sobrevivió como Imperio Bizantino con capital en Constantinopla.
El Mare Nostrum (Mar Mediterráneo) funcionaba como la principal vía de comunicación entre territorios. En todas las regiones se hablaba principalmente latín y predominaba la cultura y religión romanas.
El emperador Teodosio decidió dividir el imperio ante la presión germánica. El Imperio Bizantino alcanzó su máximo esplendor con Justiniano, quien recuperó muchos territorios perdidos, llegando incluso a la península Ibérica.
💡 En 1054 ocurrió un evento clave: la cristiandad se dividió en católicos (liderados por el Papa en Roma) y ortodoxos (liderados por el Patriarca en Constantinopla), que se expandirían por el este de Europa.




