Los experimentos aleatorios y deterministas son conceptos fundamentales en estadística y probabilidad que nos ayudan a entender diferentes tipos de eventos y sus resultados.
Un experimento determinista es aquel donde, bajo las mismas condiciones, siempre obtendremos el mismo resultado. Por ejemplo, cuando calentamos agua a 100°C a nivel del mar, invariablemente hervirá. En contraste, un suceso aleatorio es aquel donde no podemos predecir con certeza el resultado, aunque conozcamos las condiciones iniciales. Entre los ejemplos de experimentos aleatorios más comunes están el lanzamiento de una moneda, tirar un dado o sacar una carta de una baraja.
El espacio muestral representa todos los posibles resultados de un experimento aleatorio, mientras que un suceso elemental es cada resultado individual posible. Por ejemplo, al lanzar un dado, el espacio muestral es {1,2,3,4,5,6}, y cada número es un suceso elemental. Un suceso compuesto ocurre cuando consideramos varios sucesos elementales simultáneamente, como obtener un número par al lanzar el dado. Las operaciones con sucesos nos permiten combinar diferentes eventos mediante unión, intersección y complemento, que pueden representarse visualmente mediante diagramas de Venn. Un suceso seguro es aquel que siempre ocurrirá, como obtener un número del 1 al 6 al lanzar un dado. La comprensión de estos conceptos es esencial para el estudio de la probabilidad y la estadística, permitiéndonos analizar y predecir fenómenos aleatorios en diversos contextos.