Continuidad de Funciones
Una función es continua en un punto cuando no tiene "saltos" ni "huecos" en ese lugar. Para que f sea continua en x = a, necesitas que se cumplan tres condiciones súper importantes: que la función esté definida en ese punto, que exista el límite, y que el límite coincida con el valor de la función.
Los tipos de discontinuidad son fáciles de recordar si los visualizas. La discontinuidad evitable es como un "hueco" que podrías "tapar", mientras que la de salto finito es como un "escalón" en la gráfica. La de salto infinito es cuando la función se va hacia infinito.
Para funciones definidas a trozos, el truco está en revisar los puntos donde cambian las expresiones. Ahí es donde pueden aparecer discontinuidades, así que siempre comprueba esos "puntos de empalme" calculando los límites laterales.
💡 Consejo clave: Las funciones polinómicas, trigonométricas y exponenciales son siempre continuas en su dominio. ¡Una menos de la que preocuparse!











