El texto y la comunicación
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos textos "funcionan" y otros no? Todo empieza con entender que el texto es la unidad máxima de comunicación, y para que cumpla su función debe tener tres propiedades esenciales.
Un texto eficaz necesita coherencia (que todas las ideas se relacionen lógicamente), cohesión (que las partes estén bien conectadas) y adecuación (que se adapte perfectamente a la situación). Es como construir una casa: necesitas buenos cimientos, materiales que encajen bien y un diseño apropiado para quien va a habitarla.
La coherencia es fundamental porque garantiza que tu mensaje tenga unidad temática y sentido completo. Debe cumplir el principio de relevancia (incluir solo información necesaria) y evitar contradicciones. Además, la información implícita juega un papel crucial: las presuposiciones, los sobreentendidos y los conocimientos previos que compartes con tu receptor.
¡Dato curioso! La progresión temática puede ser de tema constante, lineal o de temas derivados, y cada una crea efectos diferentes en el lector.
Las funciones del lenguaje también determinan la coherencia: representativa (información objetiva), expresiva (emociones), apelativa (influir), poética (forma del mensaje), fática (mantener contacto) y metalingüística (hablar del propio lenguaje).










































