El Enunciado y la Oración
Imagínate que cada vez que hablas estás construyendo pequeños mensajes completos. Eso es exactamente lo que haces con los enunciados: unidades que tienen sentido por sí mismas.
No todas las palabras sueltas funcionan como enunciados. "Mesa" o "saltar" no te comunican nada claro, pero "está en la mesa" o "saltad a la pata coja" sí transmiten un mensaje completo.
Los enunciados se dividen en dos tipos súper fáciles de reconocer. Las frases no tienen verbo conjugado (como "¡Hola!" o "Prohibido fumar"), mientras que las oraciones siempre incluyen un verbo conjugado.
¡Truco infalible! Si encuentras un verbo conjugado en tu enunciado, ya tienes una oración. Si no lo hay, es una frase.
Toda oración necesita un sujeto y un predicado para funcionar. El sujeto es quien realiza o recibe la acción, y siempre concuerda con el verbo en número y persona. El predicado es lo que se dice sobre ese sujeto.



































