Romance de la Luna, Luna
¿Te imaginas que la luna bajara del cielo para llevarse a un niño? Eso es exactamente lo que pasa en este romance mítico donde Lorca crea una historia única y poderosa.
La luna personificada aparece como una mujer seductora que viene a buscar a un niño enfermo. El poema tiene esa estructura típica del romance: versos octosílabos con rima asonante en los pares. Fíjate en cómo los primeros versos crean paralelismos: "El niño la mira mira / El niño la está mirando".
Hay dos planos narrativos que se entrelazan: el plano mítico (la luna como mujer fatal) y el plano real (la muerte del niño). La tensión aumenta cuando la voz poética advierte "Huye, luna, luna, luna", pero ya es tarde.
¡Ojo! El color blanco aquí es mal augurio, no pureza. Cuando la luna habla de "collares y anillos blancos", está anunciando la muerte.
Al final, el niño aparece con "los ojillos cerrados" mientras los gitanos lloran su pérdida. Es un poema sobre la muerte inevitable, pero contado con la magia del mito.







