El amor rechazado y los primeros engaños
¿Te imaginas enamorarte perdidamente y que te rechacen de forma tajante? Eso es exactamente lo que le pasa a Calisto cuando intenta declararse a Melibea. Su reacción es tan dramática que llega a decir la famosa frase: "Yo Melibeo soy, y en Melibea creo, y a Melibea amo".
Sempronio, su criado, se debate entre consolarlo o dejarlo que se suicide. Al final decide ayudarlo, pero no por lealtad, sino por interés propio. Le sugiere a Calisto que recurra a La Celestina, una alcahueta muy astuta que supuestamente puede conquistar a cualquier mujer.
Mientras tanto, descubrimos los primeros engaños cuando Sempronio visita a La Celestina. Allí está Elicia (una prostituta que es amante de Sempronio) escondiendo a otro amante en el piso de arriba. Los celos y las mentiras ya empiezan a complicar la historia.
Dato clave: Calisto describe a Melibea de forma idealizada: cabello rubio, ojos verdes, dientes blancos... pero esta obsesión será su perdición.







