La Prosa Renacentista: Didáctica y Narrativa
La prosa renacentista se dividió en dos grandes corrientes que marcaron la literatura española. La prosa didáctica buscaba el perfeccionamiento humano y social, mientras que la prosa religiosa tenía fines formativos y espirituales.
Santa Teresa de Jesús brilló especialmente en este género. Sus obras autobiográficas como "La vida", didácticas como "Camino de perfección" y místicas como "Las Moradas" reflejan su experiencia espiritual y su labor fundadora de las Carmelitas Descalzas.
La narrativa se desarrolló en dos direcciones opuestas. La narrativa idealista incluía libros de caballerías, novelas pastoriles y bizantinas. La narrativa realista encontró su máxima expresión en la novela picaresca.
Clave: El contraste entre lo idealista y lo realista será fundamental para entender la literatura de esta época.
El Lazarillo de Tormes: Nacimiento de la Picaresca
El Lazarillo de Tormes (1554) revolucionó la narrativa española al crear el género picaresco. Esta obra anónima presenta a Lázaro, un personaje humilde que sobrevive usando su ingenio y astucia.
La estructura de siete tratados sigue la evolución del protagonista desde la infancia hasta la edad adulta. Los primeros tres tratados muestran su lucha contra el hambre, mientras que los últimos lo presentan como pregonero en Toledo, aparentemente exitoso pero enfrentando escándalos.
Los temas centrales incluyen el hambre, la hipocresía, la falsa honra y la crítica social. Cada personaje secundario (el ciego, el clérigo, el escudero) representa diferentes clases sociales con sus propios defectos y obsesiones.
El estilo es sencillo, claro y coloquial, perfectamente adaptado a los ideales renacentistas. El uso de bimembraciones, hipérboles y paradojas produce efectos cómicos que ocultan una profunda crítica social.