Los orígenes del Realismo español
¿Te has preguntado alguna vez cómo la literatura puede ser un espejo de la sociedad? Eso es exactamente lo que consiguió el Realismo, que llegó a España tras la revolución de 1868. Este movimiento coincidió con grandes avances científicos como la teoría de Darwin y las leyes de Mendel, creando un ambiente perfecto para una literatura más "científica".
El objetivo principal del Realismo era analizar la realidad social de forma crítica y precisa. Los escritores se convirtieron casi en científicos sociales, observando detalladamente los conflictos entre la burguesía y la clase obrera. Las descripciones de ambientes urbanos, costumbres y personajes eran minuciosas, buscando siempre la verosimilitud.
En España, el Realismo pasó por varias fases. Primero una etapa prerrealista con autores como Fernán Caballero y Pedro Antonio de Alarcón, que aún conservaban toques románticos. Después llegó la fase plenamente realista con las novelas de tesis: unas conservadoras como las de Pereda, y otras progresistas que defendían el progreso urbano y rechazaban el fanatismo.
Benito Pérez Galdós se convirtió en la gran figura del Realismo español. Sus técnicas narrativas incluían el monólogo interior y el estilo indirecto libre. Destacan sus Episodios Nacionales (46 novelas históricas) y obras como Fortunata y Jacinta, considerada su obra maestra.
💡 Dato curioso: Galdós escribió en tres etapas diferentes: novelas de tesis (1870s), contemporáneas (1880s) y espirituales (1890s).



